MeriPompis despega...
Pocos sitios me han llenado el espíritu de tanta belleza como estas tierras. La luminosidad de las playas, el verde que impregna las montañas, el ruido de cascadas que sorprenden al viajero en cualquier rincón... Una región con tanta riqueza te llena la mente de exuberantes imágenes y sentimientos exagerados. El olor de sus cocinas, el color de sus gentes, la humildad vestida de alegres colores de las "cases"... nunca podré olvidar esta tierra ni lo que viví en ella y afirmaré que vuelvo a casa con una sonrisa en la cara pero con el alma un poquito partida. No sólo de bellas postales se compone mi viaje si no también de bellas personas, las que he conocido aquí y sin las que sin duda todo no habría sido tan bonito. Mis niñas (incluyendo a Pablo aunque sea tío) me han sacado mil sonrisas y he aprendido mucho de todas y cada una de ellas, de su riqueza variada y generosa. Habéis hecho que os quiera.
Gracias a mi "familia criolla": a Filip por su amabilidad permanente, a Natalie, que sin duda nació estrella y en especial a Marilou sin la cual todo habría sido mucho más difícil, ella es la que me enseñó a amar esta tierra con sus miles de propuestas y consejos, esta tierra y la vida en sí con ese optimismo y fuerza que le pone a todo a pesar de los disgustos. Me ha tratado como una amiga y aunque no lo reconozca, a veces, también como una madre. Gracias por vuestro cariño.
Y así me voy hoy, con cosas que se quedan en el tintero pero con las manos llenas de experiencias y un poco más sabia tengo que decir.
Nunca me gustaron las despedidas, pero esta os la dedico a todos vosotros, a los que estamos "boca bajo".
Besos mil y os espero pronto.

